Tienes una línea de producción de cuatro pasos. La materia prima entra por la izquierda y el producto terminado sale por la derecha. Cada paso trabaja a su propio ritmo. Tu misión: producir la mayor cantidad de piezas por hora.
Mueve cada control para cambiar cuántas piezas por hora puede procesar ese paso. Observa qué pasa con el resultado final… y dónde se amontona el trabajo (las 📦).
Una línea de producción nunca va más rápido que su paso más lento. Puedes acelerar todos los demás pasos y no ganarás nada: solo lograrás que el trabajo se acumule frente al cuello de botella.
La única mejora que sube tu producción total es la que ataca el cuello de botella. Por eso no todas las mejoras valen lo mismo.
En tu operación real: antes de repartir el esfuerzo del equipo por igual, encuentra tu paso más lento. Ahí es donde una mejora rinde de verdad.